Octubre 2021 |
La crisis del 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria, dejó a lo largo y ancho de España un tendal de quiebras en el sector inmobiliario. De los 4 millones de viviendas que se iniciaron entre el 2002 y el 2007, se calcula que más de un millón de proyectos inmobiliarios residenciales quedaron abandonados y no llegaron a superar la fase del esqueleto de hormigón. Las principales zonas que quedaron con proyectos sin vender son Castellón, Almería, Toledo, La Rioja, Ciudad Real, Lleida, Alicante, Murcia, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas.
Luego de varios años, el sector inmobiliario comenzó a recuperarse y, con la recuperación, los suelos para construir comenzaron a subir de precio. Esto hizo que las promotoras de obra nueva comenzaran a poner el ojo en esos esqueletos abandonados como salidos de una ficción fantasmagórica, y comenzaran a cobrar vida. Las razones son obvias. La demanda sostenida de vivienda de obra nueva, los precios y financiación muy convenientes con que las promotoras podían adquirir estos esqueletos y el ahorro de excavaciones y hormigonado con lo que podían bajar sus costos y ofrecer viviendas de obra nueva hasta un 15% mas baratas.
Pero todos estos proyectos truncos están lejos de haberse resuelto totalmente; hay mucha obra parada cuyos propietarios no pueden venderlos por problemas legales o han sido objeto de vandalización o han sido ocupados ilegalmente. Muchas de estas obras adeudan tanto dinero a los bancos, proveedores, inversores y compradores que es antieconómico hacerse cargo de los pasivos.
La buena noticia es que todos esos esqueletos fantasmas han comenzado a cobrar vida.
Redacción de Southland

