Marzo 2022 |

La invasión de Rusia a Ucrania – además de las muertes que provoca – está acarreando efectos nefastos mundiales en lo humanitario, económico y financiero, y produciendo un descalabro en la ya afectada economía mundial por la pandemia del Covid-19 incluyendo un agravamiento del trauma colectivo dejado por la pandemia. En lo económico, ha generado inflación en los países centrales debido a la crisis energética incrementándose la volatilidad y la incertidumbre en los mercados.

Pero a pesar de todas estas vicisitudes, se pueden abrir oportunidades de negocios en algunos sectores como es el mercado inmobiliario.

Impacto en el mercado inmobiliario español

Lo que es muy favorable para España es que, gracias a su menor dependencia del petróleo y el gas proveniente de Rusia,está en mejor posición que sus socios de la Comunidad Europea que se han quedado dormidos confiando sus recursos energéticos a Putin. Además, el mercado inmobiliario español finalizó el 2021 con un incremento positivo en la venta de inmuebles y se espera para el 2022 una estabilización del mercado.

Los mayores efectos de la guerra han impactado en el mercado del alquiler y en el segmento premium, aunque en menor medida. Aunque se prevé un aumento generalizado de precios, la inversión inmobiliaria se mantiene en muy buen nivel por ser un excelente refugio de valor al contrario de inversiones con alto grado de volatilidad.

Posibles efectos negativos del conflicto bélico en el mercado inmobiliario general

No es fácil predecir como se comportarán los mercados en el mediano plazo, pero el conflicto podría empujar hacia arriba las tasas de interés en consonancia con la inflación; o se podría desacelerar la economía obligando a mantener las tasas de interés o reducirlas para activar el consumo y la actividad productiva.

Dependiendo del sector, se dan ambas situaciones. En líneas generales, las consecuencias de la inflación en el mercado inmobiliario se suelen traducir en una subida de los precios al aumentar el costo de la mano de obra y los materiales. Además, uno de los principales gastos de la vivienda es la energía. Dada la situación en Ucrania, es posible que los gastos energéticos aumenten drásticamente.

Por otro lado, si los costos de construcción suben, pueden suceder dos cosas: o bien esos costos se transfieren a los compradores en forma de precios de compra más altos, o los constructores optan por restringir la oferta y elevar los precios de las viviendas existentes.

En segundo lugar, la inflación es un arma de doble filo para el sector inmobiliario. La mayoría de países europeos han experimentado un mayor crecimiento de los precios de la vivienda durante otras épocas de incertidumbre como la pandemia en comparación con sus medias a largo plazo. Por un lado, la inflación puede incentivar a comprar propiedades, pero también es posible que provoque un aumento de los tipos de interés de las hipotecas, reduciendo las tendencias a compras de viviendas financiadas con préstamos. No obstante, si la inflación hace subir los precios de los inmuebles, su propiedad valdrá más, pudiendo obtener mayores beneficios por su venta.

Como hemos explicado, cualquiera de estos escenarios podría suceder pero la perspectiva es en general positiva.

 

Redacción de Southland